El realismo busca que el tatuaje se lea como una imagen fotográfica o pictórica en piel: retratos, animales, escenas religiosas o mitológicas con proporción, volumen y transiciones suaves entre luces y sombras.
Estas piezas del portafolio muestran distintos formatos—antebrazo, pierna, manga—para que compares nivel de detalle y escala antes de planear sesiones.





